miércoles, 12 de octubre de 2011

Anónimo


Cuando llegó, se sintió como la mano que acaricia el pecho con suavidad. Y despejó un poco los grises del lente, además. Fue un aliento sutil que roció la tarde de tranquilidad.
Entonces, hay alguien que me nombró en silencio y que entendió mis sentimientos.
Que no hay tiempo para sentir el desconsuelo, dijo. Tampoco para preguntarse por qué. Si en el fondo conocemos todas las respuestas. Sabemos que siempre pasa lo que tiene que tiene que pasar. Sabemos que no pasa, hasta que te pasa.
Que sea lo que sea, como dice Mercedes.
Me permito ese acto humano de cerrar los ojos y abrir los brazos. Me lanzo al vacío y saco cuentas. Entonces “sigues la vida, urgente y transitoria”. Porque ya no te queda otro espacio en donde habitar. Y mientras caes, vas contando el tiempo que te resta, hasta encontrar, de nuevo, una vida. Esto es lo que dicen. Esto es lo que hacen. Esto fue lo perdido. Esto es lo que queda. Esto es lo justo. Esto es la espera.
Cuando llegó, se sintió como los labios que te besan la mejilla suavemente. Fue un mensaje anónimo que roció de tranquilidad la tarde y pronunció mi nombre en silencio.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Casi


En este caos y circo lamentable. En medio de la agonía y la incertidumbre. Con una punzante y desconcertante decepción. En el mismo ojo del huracán, escucho una canción de Soraya, que dice exactamente lo que siento. Papi, casi me rendí, pero pensé en ti.

Anoche me dormí abrazando las nubes
con almohadas de sueños en una cama de ilusiones
desde niña me imaginé esta vida
cruzando retos para llegar a mi cima
en un instante perdí toda la certeza
las dudas y el rencor se marcaron en mi esencia

Será una pesadilla, no puede ser verdad
me despierta un derrumbe
empiezo a deslizar

Casi se me acaba la fe
casi se me escapa el amor
casi se me quiebra la inocencia
se me agota toda la fuerza para luchar un día más
casi me rendí hasta que pensé en ti
casi me rendí... pero pensé en ti.

Veo en mi reflejo un rostro traicionado
frente al fantasma de un cuerpo cansado
¿por qué hoy, por qué yo, por qué esto?
preguntas con respuestas que vendrán solo con el tiempo

Será una pesadilla no puede ser verdad
me despierta un derrumbe
empiezo a deslizar

Casi se me acaba la fe
casi se me escapa el amor
casi se me quiebra la inocencia
se me agota toda la fuerza para luchar un día más
casi me rendí hasta que pensé en ti
casi me rendí... pero pensé en ti.

Cuando solo escuchas el latido de tu corazón
encontrarás entre su ritmo y el silencio la razón...

Casi se me acaba la fe
casi se me escapa el amor
casi se me quiebra la inocencia
se me agota toda la fuerza para luchar un día más
casi me rendí hasta que pensé en ti
casi me rendí... pero pensé en ti.

jueves, 1 de septiembre de 2011

A tiempo


El tórax se le convirtió en una cavidad vacía, pero latía. Si hubiese una justificación, aunque sea pequeña, lo entendería. Pero solo había palabras dispersas en el aire, haciendo círculos eternos.
La vida son dos trazos y un borrón, escuchó a lo lejos. Pero no quería quitar ni un minuto de la historia, para que viva siempre y le recuerde dónde exactamente editar la próxima.
En todo este proceso, Raúl le dijo todas las penas. Las vació en una copa medio llena. Le señaló las tazas que un día colgaron en la repisa, las cortinas que a pulso cubren la sala del sol, la nevera que lucha por ser protagonista de la esquina y la mesita con fotos de la boda. “Y todo eso se fue, pero sigue aquí cada vez que entro por la puerta”.
Solo pueden contigo si te acabas rindiendo, escuchó a lo lejos. Puso recta la espalda, respiró hondo, a pesar de que en el tórax no tiene nada y de que aún así sigue latiendo. Supo que podrá, porque llegará a tiempo. La suerte acompaña a los justos. Tendría suerte.
Ya sabe que no hay justificación y ya no le interesa entender. Rompió uno a uno esos círculos inútiles formados por palabras que no necesita. La decepción hecha pulsos fuertes, pero más fuerte es la capacidad de seguir. A pesar del disparo por fuera, aún así se llega a tiempo.

Fronteras


Iba bien rápido y con maestría, evitaba precipitarse. Caería profundo en aquel hueco oscuro, un metro después de cruzar la frontera. No quería hacerlo. Sabía perfectamente que las fronteras se cruzan en un segundo y, luego, ya no es posible retroceder.
Pero como todo cambió un día de agosto y el rompecabezas de mil piezas se desplomó irremediablemente, otro día de agosto, cruzó esa frontera. Se vistió de cera, fijó la mirada y se lanzó. Sintió esa sensación fría, vacía y humana de la que tanto le habían hablado. Esa misma a la que había evitado estoicamente caer. Y por fin lo entendió todo. Ese stuff that dreams are made of. Ahora, menos inmortal, se agarró fuerte del único árbol que encontró. Se hizo espacio entre los restos de su naufragio y se aseguró de nunca más retroceder. Iba rápido y esta vez, se precipitó en caída libre y con los ojos cerrados. Ya no hay fronteras que no pueda traspasar. Total, si todas se cruzan en un segundo y, luego, por más que se quiera, no se puede dar un paso atrás.

jueves, 18 de agosto de 2011

Misión cumplida. Lecciones aprendidas.


Fue un viaje diferente. De Santo Domingo a Punta Cana la selección musical fue the best of the best del Dembow dominicano. Esto, sin dudas, me invitó a la reflexión. Me puso en el "mood".
Llegamos al Hard Rock Hotel e inspeccionamos las áreas para convenciones. El lugar es sencillamente mortal.
Almorzamos. Cuando unos tomaban el café y otros el helado, Giselle, con madurez desbordante dijo: “Todo lo que vives es fruto de tu elección. Si quieres saber si debes seguir viviéndolo, cierra los ojos y pregúntate si te hace feliz”. Todas las escenas de mi realidad, desfilaron delante de mis ojos como si fuera el tráiler de una película de Woody Allen, con música de Billie Holiday incluida.
No era feliz. Era una gata sobre el tejado de zinc caliente. Luchaba contra mil quinientos molinos de viento. Y todo había sido fruto de mi elección. Desde la A hasta Z. Lo admito. Cada vez que caía en un abismo, saltaba, solo para caer en el otro. Porque, es que no era feliz. La negación no es tu amiga, mucho menos, la evasión.
Entendí que no soy Atlas cargando la Tierra y que no tengo que ser perfecta. Reaccioné. No tengo que aceptar lo que no quiero. El cambio no es un monstruo verde que te asustará a mitad de la noche. Es tiempo de cambiar… para avanzar.
Soy yo, Karyna. Dominicana y mayor de edad. Me gustan las habichuelas rojas. Crecí escuchando a Julio Iglesias y José Luis Perales y, por eso, no estoy irremediablemente sorda. Mi casa, a partir de hoy, tendrá la decoración que me guste, aunque no esté atada a los parámetros del diseño de interiores internacional.
De vez en cuando voy a bailar. Y admito que entre mis libros está Isabel Allende y Paulo Coelho. Yo no quiero consumirme en la nostalgia de los recuerdos ni entre fotos borrosas de mi infancia.
No entran en negociación la verdad, el pudor y la justicia. Seguiré siendo espiritual hasta el último día de mi vida. Y detesto los complejos de Edipo y Electra.
Misión cumplida. Lecciones aprendidas. No puedes pedir lo que no das. No puedes dar lo que no tienes. No esperes caricias luego de arañazos. Y por encima de todo, no puedes borrar las consecuencias de tus actos.

sábado, 30 de julio de 2011

Jaque mate


Los violines de Every little thing she does is magic en su versión sinfónica, empezaron a sonar e inmediatamente los helechos en mi balcón se contonearon. Es una tarde fría, húmeda y sabatina.
En este escenario de diversidad, extiendo mis manos hacia delante con mucho cuidado y con los ojos cerrados voy sacando de mi mente el ajedrez personal. Acaricio cada una de mis piezas. Son muy blancas. Las coloco, sobre el tablero. Las preparo para librar la batalla. Será una de las jugadas más arriesgadas. Además, intuyo que larga, también. Mi adversario es sabio, impredecible y preciso. La determinación y la estrategia son claves para vencerlo.
Organizo las piezas. Desplazo al rey en dirección vertical y a la dama la coloco al borde del tablero. Mi alfil evita a la torre, pero ésta la encara con maestría. Desde un extremo, el caballo viene galopando con fuerza y derriba todos los obstáculos que se le presentan cada dos casillas. El peón hace su obra y captura algunas piezas dispersas. El tiempo avanza. En ocasiones, me desespero y con torpeza vuelvo a mover a la dama, esta vez, en retroceso. Respiro, respiro, respiro. Pongo a mi rey bajo ataque, de nuevo. Pero ocurre algo que no esperábamos, justo cuando pensé que el juego estaba perdido, mi peón que está en un flanco es promovido a dama y, jaque mate.
Los helechos siguen su baile sensual en el balcón. Every Little thing she does is magic se termina lentamente. Ioo ioo, ioo iooooo…

viernes, 22 de julio de 2011

Happy Birthday




El reloj va casi llegando a las 9:00 de la noche. Escucho Insurrección de Miguel Ríos. Dice en una de sus estrofas: “Me siento hoy como un halcón herido por las flechas de la incertidumbre”.
Mi cumpleaños es hoy, hace más de tres décadas que me arrojaron a la vida. Un 22 de julio del 1972, año y día que no sé por qué, pero me parecen color naranja o lleno de naranjas o tirando a naranja. Tengo que buscar qué significa eso en la Cromoterapia o bien, me hago un análisis Freudiano sin muchas expectativas.
Y la canción dice: “Me siento hoy como un halcón llamado a las filas de la insurrección”.
He recibido innumerables felicitaciones por las redes sociales y una que otra llamada por el bb. Al parecer soy querida y tomando los mensajes clave de la mayoría de ellos, soy una persona admirada.
Yo decía que el día en que mi cumpleaños ocupara el viernes en el calendario, tendría festejos, algarabías, cena y baile. Me reiría tanto que mi mandíbula se desencajaría y apagaría todas las velas del pastel.
Sin embargo ya son las 9:00 de la noche, escribo letras sin sentido, sentada con un pantalón muy viejo y con una agenda que incluye cepillado dental y abrazo de Morfeo. No hay pastel, la excusa fue mi metabolismo lento. Tampoco baile, me duele una rodilla. La algarabía mayor es de mi hijo jugando fútbol en el Xbox. La cena fue un suculento plato de salchichas, en honor de mi padre.
Hoy, el gran festejo fue una evidente crisis espiritual. Su protagonista fue Buda.
Y a pesar de que no estoy debajo de un gran árbol que me dará iluminación, estoy feliz. Y esto es un sentimiento mucho más pacífico de lo que se cree.
Sigo en mi caracol de recuerdos y eso, hoy, me basta.
Happy Birthday…to me.
La canción va por: “Barras de bar vertederos de amor”.