miércoles, 9 de septiembre de 2009

No hay sustos, es una vida mejor

Si no creyera que hay “algo” desconocido, omnipotente y omnipresente en la vida, hoy estaría en un lugar remoto, ignoto y muy solitario. Hoy estaría muerta, pero realmente, muerta.
No soy religiosa, no critico a los que lo son o a los que no lo son, pero por fin puedo decir quien soy, un ser espiritual que busca el camino para seguir, para evolucionar y para cumplir un plan divino, sea cual sea.
Y ese pensamiento me ha salvado en estos casi tres años en los que la presencia física de mi padre no está. El día en que murió, pensé que moriría con él, y de alguna forma, duré mucho tiempo muerta en vida, porque no entendía cómo es posible respirar y sentir tanto dolor al mismo tiempo. Pero claro, de alguna forma ese “ser”, ese… como le quieran llamar, me rescató de la oscuridad, no me sanó el dolor, pero me dio una explicación acerca de la muerte y sólo entonces, he podido seguir, con el mismo dolor, sí, pero con esperanza y fuerza.
La muerte es una transición, es una etapa en la que el alma abandona el cuerpo y sigue su camino hacia la evolución. Ya no vemos a ese ser humano físicamente, pero sigue estando cerca y lo mejor y más sabio que debemos hacer es recordar con amor y paz a esa persona que partió hacia un lugar mejor.
Sí, lloro todos los días por mi padre; lloro porque no lo veo, pero sé bien que está cerca, que no me abandona y que su alma se ha transformado en luz y camina su propio camino de perfeccionamiento. Nuestro cuerpo se cansa, envejece y al morir, nos liberamos de las limitaciones y somos simplemente seres luminosos, bueno, no todos, porque hay casos y cosas…Aunque eso es otra historia.
No importa los que creen o no, no importa la religión ni el credo o el dogma, hoy sólo quiero dejar claro que la muerte no es el final, sino el principio de una nueva etapa. Hoy mientras escucho a Elvis Presley, quien permanece vivo en los corazones de millones de personas, y tomo un chardonay de hechizo literalmente, quiero decir que hay luz, no tenemos que verla siempre, pero hay una emisión brillante que acompaña a aquellos que caminan por el sendero de la justicia y la bondad, y esa luz no se apaga cuando los ojos se cierran, no acaba cuando la farsa de la vida que vivimos cada día acaba. Es una luz eterna, imperecedera y de alguna u otra forma, todos, creamos o no, algún día viviremos inmersos en ella, flotando en una atmósfera de paz y plenitud –repito algunos porque… hay casos y cosas-, pero bien estaremos en la LUZ de una vida mejor.
La muerte llegó el sábado pasado, tocó la puerta de un hogar que amo, pero fue tan sólo para decir que no es muerte, es una transformación de vida, de una vida mejor. No lloremos, es un plano de conciencia mejor. No hay sustos, es una vida en evolución.

martes, 18 de agosto de 2009

Maneras de contar



No había vuelto a escribir en mi blog… una serie de eventos afortunados y variopintos me alejaron del teclado, no así de mis ideas. Aunque no escriba, tengo la manía de redactar mentalmente en esas horas en las que no tengo sueño, costumbre heredada de mi padre, el insomnio también.
Pero hoy la noche está particularmente rara, estoy cansada y sola, terriblemente sola, como por acto reflejo me senté frente a mi monitor y simplemente he dejado fluir mis manos para que formen vocales y consonantes que me lleven a decir algo, lo que sea que desee transmitir, no sé muy bien qué es.
Veamos…
Cuando escribimos estamos corriendo el riesgo de que nuestros lectores interpreten a su manera nuestras palabras, muchas veces esas interpretaciones están lejos de la realidad, pero cada cabeza es un mundo lleno de ideas, sentimientos y vivencias, eso es parte de nuestra existencia.
Siempre le escribimos a alguien, no estamos acostumbrados a que nos escriban, después de todo, nosotros somos los escritores. Pero cuando el caso es inverso y es a nosotros que se nos escribe, la verdad que la sensación es confusa; podríamos sentirnos eufóricos con las letras que nos regalan, podríamos saltar de regocijo y emoción. Podríamos ver los fuegos artificiales iluminando nuestro cielo personal. O bien, podríamos sentirnos desilusionados, desinflados y opacos, podríamos no sentir nada y eso es peor.
Cuando alguien nos escribe haciendo referencia a momentos compartidos, momentos “especiales” y “únicos” y los enlaza a momentos que ha compartido con otras personas, en otros tiempos remotos ya, en distintos contextos pero en esencia iguales, la sensación primaria es de inercia y desconcierto, para luego dar paso a la tristeza y el desencanto. No fuimos tan “especiales”, mucho menos “únicos”, si el pasado pesa más que el presente, no hemos sido nada.
¿Por qué vivir en el pasado?
¿Por qué escribir del pasado pensando en alguien presente?
¿Por qué hacer referencias de otras personas, cuando en realidad sólo queremos enfocarnos en una sola y qué está frente a nuestras narices?
Eso lo sabe cada escritor y sus maneras de contar, que en su justo derecho de escribir, puede hacerlo como quiera, sabiendo por supuesto que las reacciones de sus lectores serán diversas. Unos lo felicitan, otros lo aplauden, algunos lo exhortan a seguir y sólo esa persona por quien se escribió supuestamente y que no pudo entenderlo, sintió tristeza al leer comparaciones que no tienen por qué dejarse tintadas en una página cibernética.
La decepción es mayor, cuando vemos que justo lo que pensamos que era especial, sólo para nosotros, for your eyes only como la canción, fue nada más y nada menos que un grito desesperado por volver al pasado y revivir en mejores condiciones la experiencia. No pasó por nosotros, pasó para recordar el pasado al lado de nosotros. No es lo mismo, ni es igual.
Bueno, es que son maneras de contar. Así lo diría mi padre, mientras escribía en su máquina vieja y repleta de nostalgias y vivencias.

lunes, 29 de junio de 2009

La Maldición del Arenque Guisado


Mi infancia estuvo matizada de muchos símbolos y tradiciones que no puedo olvidar, porque la mayoría estaban muy relacionadas con mi padre. Los domingos en la mañana me despertaba siempre el intenso olor del arenque que mi madre le preparaba a papi. Cortaba con esmero los ajíes de diferentes colores, la cebolla, el ajo y las verduras y hacía un sofrito que abría la puerta del estómago inmediatamente. Hacer el arenque de mi papá era todo un ritual, porque no podía estar muy desmenuzado, ni muy salado, ni muy duro, era un arte que con los años mi madre fue perfeccionando. Poco a poco el arenque guisado de mi papá atraía más comensales a nuestra mesa cada domingo y era el inicio de los debates políticos y literarios de la semana. El arenque de doña Olga cobraba fama, a pesar de que la unión sentimental de mis padres iba en descenso, hasta el punto en el que cuando tuve cierta edad, mi madre me traspasó todos sus secretos mágicos en el arte de su elaboración, para que yo, hija mimada y consentida de mi padre, fuera quien lo preparara cada domingo…hasta aquél en el que él no estuvo en la casa, el matrimonio se había disuelto y las mañanas del primer día de la semana se quedaron sin arenque. Mi madre formuló su postulado: “las mujeres que preparan con tanto esmero la comida de sus esposos, eventualmente son desplazadas por otras menos abnegadas” decía, es más, mi madre llamó a este síndrome “La Maldición del Arenque Guisado”. Este es un enunciado que nunca entendí, porque en mi mundo particular pienso que cuando se nos trata bien, cuando se nos halaga y se tienen detalles para con nosotros, es cuando debemos ser más receptivos y estables. Pero comprendo que mi madre se sintiera dolida profundamente, cuando mi padre en su momento, no valoró todos aquellos pequeños y grandes detalles que ella le prodigaba, como por ejemplo cada mañana de domingo, empezar tempranito la sesión del arenque guisado, en vez de quedarse acostada durmiendo un poco más; para ella, una ama de casa, criada para ser la mejor de ellas, pasando horas dentro de una cocina en el día de “descanso”, con calor, sin microondas ni cuchillos eléctricos era toda una demostración de afecto, dedicación y admiración hacia él. Años, muchos años después mi padre finalmente lo dijo, “adoraba el arenque guisado de tu madre”, pero el tiempo había pasado y el frío se había apoderado de la relación. Pero como las tradiciones se adhieren al espíritu de las personas, yo cual Martha Stewart dominicana (pero pagando mis impuestos), me aventuré a cocinar arenque, SI!!!!!!! escogía en el super los mejores filetes, para el sofrito, me esmeraba en el corte de los ajíes, ajo, cebolla y verduras y claro, no usaba salsa de tomate, sino tomates pelados y hervidos, todo para agradar a esa persona que me recordaba mucho a mi padre, por su inteligencia, su agilidad mental, su creatividad y sus gustos similares en cuanto a bebidas y comidas. Lo extraño era que cada vez que le llevaba al individuo en cuestión el suculento platillo, pasaban meses sin saber de él. Esto pasó más de una vez. Y no, NO era que el arenque estaba salado o duro, ni poco desmenuzado o sin el adecuado sazón. Estuvieron preparados con admiración, cariño y dedicación, y con los mejores ingredientes del mercado! Y entonces ¿Qué pasó? Sencillo, mi madre la llamó “La Maldición del Arenque Guisado”, un bonito nombre para decir que la persona no estaba sencillamente al parecer interesada en absolutamente nada permanente a nuestro lado, al menos por el momento. Mientras tanto uno siempre espera que de todas formas degusten el arenque, el que dicho sea de paso aporta vitaminas e ímpetu.

viernes, 26 de junio de 2009

El Hombre en el espejo




Ha muerto inesperadamente. Deja su legado musical enorme. Desde niño, cuando subía al escenario, lo iluminaba, porque él era una luz brillante, a veces demasiado, tanto que llegó a quemar su propia piel.
Inició su carrera artística en los sesentas con The Jackson Five, pero él era la esencia del grupo, sus 4 hermanos eran los hermanos de Michael Jackson. Y luego cuando despegó solo y emprendió su camino hacia la fama, dejó por siempre y para siempre su huella en el mundo de la música global. Su huella indeleble.
No importan sus escándalos, las acusaciones de las que fue objeto, el misterio que envolvía su vida, ni mucho menos la transformación física a la que se sometió durante décadas. Hoy cuando ya no está en este plano físico, sólo queda su talento indiscutible plasmado en cada una de sus canciones.
Michael Jackson era y seguirá siendo El ICONO. El Rey del Pop, “el hombre en el espejo”, que pidió cambios para lograr un mundo mejor, pero sabiendo que esto sólo es posible cuando nos miramos a nosotros mismos y generamos un cambio personal.
Que descanse en paz el alma de Michael.
“I'm starting with the man in the mirror I'm asking him to change his ways And no message could have been any clearer If you wanna make the world a better place Take a look at yourself, and then make a change” M.J.

martes, 23 de junio de 2009

El, ella... sin nada en particular



El se lo dijo, que lo leyera, pero nos sus letras, sino a él mismo. El le dijo que deseaba su liberación. El le dijo que ella era un ser único. El le dijo que se aburrió de las falsas moralidades y que deseaba sólo una moral para disfrutar. El le dijo que deseaba sus besos. El le dijo que tenía un corazón a pesar de las apariencias, pero un corazón que late de verdad, que se emociona, que se entristece y que necesita amor. El le dijo que creyera en él. El le dijo que estaba disponible siempre para apoyarla. El le dijo que se sentía feliz por sus triunfos.
La distancia los separa, la distancia autoimpuesta; aún sus besos no se consuman. Los protocolos los alejan, aún sus vidas cursan caminos distintos. Aún el miedo a descubrir los sentimientos los coloca en la indiferencia e incertidumbre. Y lo peor, es que aún ella no cree en sus palabras y el no hace que ella las crea. La confianza dura mucho tiempo en construirse y un sólo minuto en deshacerse. El le mintió y ella no lo olvida, a pesar de que lo perdonó.
Y así sus vidas son burbujas que vuelan hacia direcciones distintas, a pesar de que ella lo quiere y él a veces siente aprecio por ella. A veces...
Es la historia de dos personas que me pareció interesante transcribir en un blog. El final de ellos, fue el olvido, que es largo, mucho más que el amor, ese sentimiento que no creo que en algún momento se haya cobijado dentro de él.
Es una historia que encontré escondida en un libro viejo y maltratado, pero que conserva la esencia y el orgullo. Es un libro olvidado, en el último cajón del armario. Es una historia como muchas otras… el amor, el deseo, la distancia, el olvido, las apariencias, los mal entendidos.
El está en su refugio y ella fabricó un refugio.
Y yo leo estas páginas e imagino cómo fue su idilio, qué tan sincero pudo ser y cómo habría podido subsistir, sin tan sólo el o ella hubiesen querido o quizás quisieron y no supieron perseverar o quizás él no quiso por miedo a amar y ella por miedo a ser defrauda una vez más. O quizás...
Ella supo que el no la quería y él supo que no la podía querer y así hace 20 años la historia de amor que debió nacer, se quedó en el limbo de los sueños y dejó de respirar, de vivir, de ser… Es una historia sin nada en particular, como tantas otras. Es simplemente una historia, ni siquiera sé si es verdadera.
He querido transcribir esto, hoy una noche común y corriente del mes junio. Sin ninguna particularidad insisto, sólo encontré una historia de amor fallida escondida en un libro añejo, como tantas otras más. Y aún pienso, habrá en algún momento la esperanza de unirlos? Ni siquiera sé dónde están.
Dos personas que se parecen, que tienen los mismos intereses, que se entienden y que se unen como cristales cóncavos y convexos. Que solían arder de pasión. Podría pensar que lo de ellos simplemente fue una estrella fugaz que no significó... o quizás significó, pero el o ella no quisieron que significara. Que complejo es el amor o el desamor o el amor sin ser amor...
Es una historia que se repite, pero el miedo, las armaduras, los caparazones son escondites para no ser cómo se es y para aparentar ser lo que no se es.
Ella y el... sin nada en particular y con todos los sentimientos que sentir y expresar. ¿Algún día tendrían una oportunidad? Ella lo admira ¿pero el la amará?
Una historia sin nada en particular.

lunes, 15 de junio de 2009

La efervescencia

¿Usted sabe lo qué es la efervescencia? Veamos algunas definiciones: La efervescencia es un desprendimiento de burbujas gaseosas a través de un líquido. O bien es un proceso por el cual se da una reacción de escape de este gas es el denominado "Dióxido de carbono". Una más…reacción en fase líquida que genera como producto algún gas insoluble en el medio, generalmente dióxido de carbono en agua, y por lo tanto, escapa en forma de burbujas.
Pregunto de nuevo ¿usted sabe lo qué es la efervescencia? ¿Podría ser agitación, inquietud, acaloramiento de los ánimos? ¿Y qué le parece si llamamos efervescencia a el comportamiento de ciertas personas cuyos ánimos fluctúan constantemente? Peor aún, cuyas demostraciones de afecto y simpatía cambian continuamente, algo así como subir y bajar y subir y bajar y volver a subir y bajar. El mismo efecto que obtenemos si agitamos una botella de refresco carbonatado, o bien, para los más sofisticados, una botella de champagne y la abrimos/descorchamos y zasssss sube todo el líquido estrepitosamente y se desborda como si fuera magia y hay que apresurarse para aprovechar el máximo porque sino simplemente… baja al fondo, termina la emoción, acaba todo. Esto es efervescencia y estoy segura que ustedes tendrán una o dos o tres historias que contar relativas a este fenómeno, cada vez mayor de la población mundial.
Es simple, son esas personas que llaman, que buscan, que mandan mensajes por todas las vías posibles y que tratan a toda costa de captar tu atención ya sea a nivel corporativo, a nivel de amistad o el peor de todos los niveles, el sentimental y justamente cuando ya la víctima se acostumbra a toda esa fastuosidad de ceremonias y risas y maravillas, pasa, sí, pasa, ataca la efervescencia y ese ser que ha colmado de atenciones, de momentos hermosos y deleite se va, baja todo lo que un día estaba allá alto, en la cima del Olimpo. Justo como pasa con aquella botella de bebida carbonatada para los más prácticos y sencillos, y si aquella persona fue un poco más socialité, pues una esbelta botella de champagne. Sus burbujas se elevaron sólo para caerse duramente al fondo de una botella que ya estaba sin cuerpo y por supuesto vacía. Queda la lección aprendida, nada que suba tan rápido tiene permanencia. Por favor, la próxima vez descorche lentamente la cava para que disfrute por más tiempo su delicioso sabor o simplemente a ese refresco carbonatado, destápelo con cuidado, échele al vaso unos cuantos cubos de hielo y toméselo con calma, que así le dura más. No en vano dijo El Poeta, que corto es el amor y que largo es el olvido. No lo olvide.

viernes, 12 de junio de 2009

Aliro Paulino, uno de los robles en el camino



No he vuelto a su casa desde que murió. Quizás por la tendencia de esconderme del dolor de su partida en mi caparazón canceriano. No he vuelto a hablar con su esposa Marianella, mi amiga y buena consejera, a pesar de que pienso en ella constantemente y en cómo se debe sentir.
Para mi Aliro Paulino era un padre, desde pequeña lo veía en mi casa y siempre supe que era el gran amigo de mi papá, con quien compartió innumerables experiencias en el camino de más de 50 años de amistad.
Fue un gran hijo, padre, esposo, amigo. Honorable ciudadano, con vocación política, la de servir, la de mejorar la Nación a través de las acciones. Diplomático por excelencia, debió ser tomado más en cuenta para representar nuestro país en otras naciones. Debió ser tomado más en cuenta simplemente… dibujante, escritor, historiador, masón. Le pasó lo que le pasa a los hombres como él en nuestro admirable país, que por ser tan apegados a la ética y la justicia se les cierra el paso.
Me acostumbré a verlo siempre junto a mi padre, se complementaban; papi era más reservado y Aliro era espontáneo, tenía el arte de narrar las situaciones, veía el lado bueno de todo y salpicaba de humor las tantas anécdotas que atesoraba.
La primera vez que participé en el programa de televisión de papi “Comentarios Sabatinos” lo hice con Aliro, fue algo simbólico, decía mi papá, porque estaba al lado de mis dos figuras paternales. Me preguntó si no me importaba estar al lado de dos viejos robles y yo por supuesto contesté que no, si estaba al lado de dos troncos repletos de sabiduría.
No puedo olvidar ese triste día de octubre 23 del 2006, mi padre estaba ingresado en cuidados intensivos, producto de un derrame cerebral. No eran permitidas las visitas por obvias razones, pero Aliro no era visita, era familia. Estábamos los tres en la habitación, mi padre no podía hablar ni moverse, pero en sus ojos reflejaba todo lo que sentía, Aliro y yo lo sabíamos, lo sentíamos también. Los tres en silencio, con la honda pena de una próxima despedida. Aliro sostuvo la mano de mi padre por horas… los grandes amigos se decían adiós. El día de su muerte, el 5 de noviembre de ese año, Aliro tembloroso quiso decir palabras que no llegaron a nacer, papi ya se había marchado. Y a partir de ese momento me refugié en él, iba a su casa pintada de tantos recuerdos y pasábamos horas rememorando el pasado y siempre, siempre, siempre que nos despedíamos, nos abrazábamos sin poder contener las lágrimas.
Y hoy, también él se fue, Aliro ya no está desde febrero de este año y aún no me lo creo, me he quedado sin mis padres y siento la soledad de esas dos pérdidas.
No he vuelto a su casa ni he hablado con su esposa a quien admiro inmensamente, por ser una mujer de temple, firmeza, carácter y estoicismo. No sabría qué decirle, no podría darle ánimos, porque aún no asimilo que Aliro Paulino ya no está entre nosotros. Sé bien que su alma está en evolución y que está en otro plano de conciencia, sin embargo me hace falta, igual que me hace falta mi padre y me cuesta superar esas dos partidas. Nunca he sido buena en las despedidas.
Envío luz para esas dos almas y oro para que Dios nos de la suficiente fuerza para seguir adelante sin ellos, los robles del camino.
No quiero decirle adiós a Aliro Paulino, quiero decir un hasta luego con todo el amor que le tengo.